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¿Existe la “mala suerte”?

Investigaciones sobre las personalidades de individuos afortunados y desafortunados muestran que los primeros son más extrovertidos y tienen más amigos. ¿Tienen más “suerte”?

PREGUNTA – ¿Por qué hay personas que tienen buena suerte en la vida y otros, como yo, “nacimos estrellados”? Pasé los 40 años, mi pareja me dejó, en mi trabajo estoy estancado y mis amigos no me buscan.

Todo me sale mal, qué mala suerte que tengo, es mi destino, son frases frecuentes de escuchar y que plantean una cuestión de interés: si existen personas afortunadas y desafortunadas o los resultados que obtienen los individuos en su vida son consecuencias de sus características de personalidad.

En la Física existe una ley que afirma que toda acción produce una reacción. Si se trasladara este concepto a la conducta humana se podría sostener que, según se actúe, serán los resultados que se obtengan.

Toda persona funciona de acuerdo a sus creencias, pensamientos y emociones, y la resultante de estas variables determinará su conducta y lo que logre hacer o no.

En otras palabras, la expectativa marcará la actitud, la constancia y la perseverancia con la que se encaren las cosas y las relaciones interpersonales.

Diversas investigaciones psicológicas sobre las personalidades de los individuos “afortunados” y “desafortunados” muestran que los primeros son más extrovertidos, tienen más amigos, concurren con frecuencia a reuniones sociales, buscan realizar actividades grupales, son más curiosos y están más abiertos para hacer cosas nuevas y diversas.

Sin duda, las probabilidades de éxito aumentarán al tener mayores alternativas que surjan de una red social ampliada.

Casi todo lo contrario se observó en las personas “sin suerte”.

Otro factor que diferencia a unos y otros es la autoestima, entendiendo como tal la capacidad que tiene una persona para valorarse, respetarse y aceptarse a sí mismo, y que se construye a través del tiempo.

Los desafortunados suelen tener una baja autoestima mientras que los afortunados tienen, en general, una buena autoestima.

Si hubiera que señalar algunas de las características y los comportamientos que se generan a consecuencia de una baja autoestima en su relación para concretar objetivos deseados, se podría mencionar:

1) Una pobre imagen de sí mismo por exagerar sus defectos y no reconocer las cualidades y recursos de los que dispone, hará que no pueda aprovechar oportunidades ni luchar por lo que desea.

2) Se sentirá inseguro para encarar situaciones desconocidas y buscará excusas para no enfrentarlas. Esta vivencia le impedirá explotar nuevas posibilidades, aprender cosas diferentes o intentar arriesgar.

3) Ante dificultades o errores aparecerá la tendencia a no terminar una actividad.

4) Quejarse por su suerte junto a una tendencia a culpabilizar a los demás.

5) Angustia y nerviosismo cada vez que tiene que hacer algo en lo que cree que va a fallar.

6) Marcada dependencia de otras personas para que lo estimulen y lo aprueben.

7) Tendencia a ser muy pesimista por no creer que pueda hacer bien las cosas.

8) Indecisión frecuente, no por falta de preparación sino por temor exagerado a tomar una decisión equivocada.

Aunque sin duda la vida tiene imponderables que no dependen de uno, pensar que existe con certeza la mala suerte personal puede condenar, invariablemente, a tener mala suerte.

Quien así lo crea necesitaría hacer terapia.

Norberto Abdala. Médico y psiquiatra

Fuente: Clarin

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